Los secretos son algo realmente curioso, ya que siempre están con nosotros, pero solo se hacen presentes cuando algo logra hacerlos florecer, hasta entonces permanecen guardados, como viejas fotos en un cajón que de vez en cuando le da por abrirse con la más ligera brisa.
Secretos que al sentir ligera brisa flotan debido a quien genera tan sutil corriente de aire, es tan sigiloso como un gato que siempre está a la expectativa de asombro, cuyos ojos brillantes observan en las más profundas entrañas de un alma tan oscura sumergida en un abismo silencioso.
Un alma tan oscura pero tan llena de amor por aquellos increíbles secretos que posee, un alma afligida y llena de miedo, que anhela tener amor comprensivo por sus secretos, pero que se oculta del mismo ante una máscara de indiferencia y despreocupación, escondiendo su deseo de abandonar la soledad, desierto que emana asperezas y sequía.
Es una soledad en la que ha encontrado conformidad y teme perder la sensación que esta le produce, la cual no es buena ni mala, simplemente neutra, como una estatua fría y descorazonada, pero no deja de anhelar lo más hermoso que tiene un alma, un ser que pueda llegar a limar sus asperezas y llenar su sequía con un manantial que refleja lo más profundo de sí mismo.
Al final el miedo puede más y un ser tan soñador, pero al mismo tiempo tan mediocre, está condenado a vivir cada día de su vida dejando atrás todo lo que siempre quiso, olvidando lo que alguna vez anhelo hasta olvidarse de su misma existencia y sin nadie para recordarla simplemente se desvanece.
Dando así un profundo sollozo en una noche de luna llena donde el cielo llora por qué el miedo a de separar un alma afligida, un alma llena de oscuridad, tanto así que no queda si no un gran aullido de dolor dirigido a una luna grande y plateada.
La luna cuyas lágrimas de angustia ajena inundan hasta majestuosas montañas, pues su dolor es tan grande que el océano se une a su duelo y se estremece con todas sus fuerzas para aliviar el sufrimiento.
Sufrimiento que lleva a que dos nuevas e inocentes almas se conozcan, al tratar de esconderse del duelo, el mar tan inmenso tiembla de manera tímida y estas dos nuevas almas empiezan un baile donde son tan dichosas que se olvidan que lo que las une es el dolor y sufrimiento de un sentimiento de tristeza.
Desde esa noche el mar persigue a la luna con la esperanza de poder estar cerca del amor de su vida.
(MARELLY Y DANIEL)
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