viernes, 1 de febrero de 2019

Ausencia de vida


Sentí frío, sentí frío durante tanto tiempo que me acostumbre al frío, era un frío tan solitario que hasta resultaba amargo al respirar, sentí frío cada mañana, aunque el sudor bajara por mi frente, sentí frío al comer, dormir o caminar, sentí frío al verme en el espejo, sentí frío al no reconocer a la persona que tenía en frente, aquella que alguna vez fue inconsciente del frío que sentía, pero que ahora es tan real, que no puede pensar en otra cosa que no sea frío.

Cuando solo sientes frío pasas los días tratando de sentir otra cosa, tratando de encontrar abrigo en algo, aferrándote a cualquier situación que pueda llegar a reconfortarte, pasas por alto todo lo que para otros resulta importante, los miras atónito de que no sean conscientes del frio que los rodea, a veces solo quisieras olvidarte del frío para siempre, pero sabes que está ahí, la razón juega contigo y te lo recuerda de manera constante.

Anhelas una sensación cálida en tus manos, la suave brisa de un roció primaveral en tu rostro, una taza de chocolate caliente, anhelas el calor de una mirada sincera, el sentimiento que te inspira una gran sonrisa, anhelas ver cosas que jamás esperaste ver, cosas que ni siquiera te habías dado cuenta de que existieran, eres una fuente de imaginación, deseos y esperanzas, pero nadie ve eso, es algo tuyo, es tan íntimo y personal, no sabrías como sentirte si alguien supiera tus más íntimos pensamientos, ni siquiera piensas en ello, solo buscas la manera de sumergirte aún más en el frío y no te das de ello, no se te viene a la mente que alguien pueda darte algo más que frío.

Pero el tiempo ayuda a reflexionar acerca del frío, ayuda a conocerte mejor, ayuda a tener paciencia, ayuda a apreciar la vida de diferentes maneras, ayuda a valorar lo que realmente es importante, ayuda a fortalecer, ayuda a ver el alma de las personas, ayuda a querer desear algo más allá de nuestro entendimiento, ayuda a evitar el conformismo, pero sobre todo ayuda a sobrevivir, porque te das cuenta, de que cuando tienes frío, quedarte quieto solo te matara.